Entrevista por Alan Levy (@a.e.levy), periodista y docente.

La actriz argentina Belén Blanco está de regreso en España. Ya cuenta con varias millas ibéricas: Blanco desarrolló una intensa trayectoria en España. Debutó con la película The Nun y participó en películas como La Puta y la Ballena de Luis Puenzo, la serie La Riera y festivales como el GREC de Barcelona. Alternó cine, teatro y televisión en Madrid y Barcelona, destacándose también en la obra Querido Ibsen, soy Nora y en Kinderbuch en 2019. Desde 2025 integra La verdadera historia de Ricardo III, con dramaturgia de Adrià Reixach, Dirección de Calixto Bieito y un notable elenco que tiene como protagonista a Joaquín Furriel habitando la piel de Ricardo. La obra se ha estrenado con buena recepción en el Teatro San Martín de Buenos Aires y se presenta hasta el 9 de octubre en Teatros del Canal en Madrid, luego girará por Bilbao.
Blanco, además, viene de dos temporadas fructíferas, habiendo protagonizado la obra Clandestina, que le valió un premio María Guerrero y una nominación para los Premios Trinidad Guevara. En esta oportunidad, encarna a la Reina Isabel, pero también a una forense. Esto es así dado que la obra se basa en un hecho verídico: en 2012, un equipo de investigadores encontró los restos del auténtico Ricardo III debajo de un estacionamiento marcado con una “R”. Como se dice en el barrio: a veces, la realidad supera a la ficción.
Alan: La última vez que estuviste en Madrid presentaste Kinderbuch y, hasta hace pocos meses, estuviste haciendo Clandestina. En ambas obras protagonizás mujeres atravesadas por múltiples violencias ¿Podrías trazar algún tipo de paralelismo?
Belén: Es cierto, no lo había pensado. En algún punto, son dos obras feministas: muestran dos personajes violentados, incluso por la sociedad, que es indiferente a sus problemáticas. En Kinderbuch había algo muy aplastante para el personaje, que la encerraba —en parte, la sociedad machista— y la hacía salirse del deseo y entrar en la oscuridad. Alguna vez me dijeron que me relacionaba mejor con ciertos materiales. De hecho, con Griselda Gambaro había hecho aquí también en España Querido Ibsen, soy Nora, basada en Casa de Muñecas. Nora es una mujer que deja a su marido para hacer su vida, rompe con una serie de mandatos. Tanto eso como Kinderbuch tienen motivos poéticos muy similares.
A: En esos casos y en Clandestina, la violencia aparece por capas a medida que avanza la obra…
B: El teatro es un poco eso, si no ¿para qué existe? Se pone en escena algo que está pasando, que sucede en el cuerpo de los actores y hace que el espectador ponga en su propio cuerpo esa experiencia: la de alguien que atraviesa un conflicto, y ese conflicto tiene que ser social. En Clandestina, el tema es el aborto clandestino, producto de una relación no consentida. Si bien en Argentina está legalizado, se habla muy poco de eso, no termina con la ley.
A: Paradójicamente, uno de tus personajes en La verdadera historia de Ricardo III también está atravesado por la violencia, cuanto menos en forma de manipulación ¿No es así?
B: Claro, la jerarquía, la manipulación, las relaciones familiares y las relaciones de la corte. La reina Isabel es una reina consorte que es violentada a tomar decisiones. Allí hay otro tipo de toxicidad: es atravesada por la ambición del hombre. De alguna manera, ella sólo sobrevive estando con un hombre: le matan al marido, queda desamparada. Luego le asesinan a sus hijos, después le piden a la hija ¡Es un despecho humano! Solo le queda someterse a eso. Shakespeare a menudo muestra que la ambición desmedida lleva a perderlo todo, a la destrucción. Entiende muy bien el alma humana, la psique.

A: Mientras tenemos esta conversación, en Buenos Aires se investiga un triple femicidio posiblemente vinculado con el narcotráfico: el cuerpo de la mujer sigue estando en el centro de la violencia social…
B: Responde a por qué hacemos lo que hacemos. En el mejor de los casos, el teatro refleja un poco lo que está sucediendo. Los materiales son muy maleables. Podrías trabajar con una poesía o con cualquier cosa. Son obras necesarias: hay que trabajar la sensibilidad dado que el arte es otro nivel. Podríamos hacer una obra acerca del aborto totalmente panfletaria; sin embargo, la obra pone a la mujer en un lugar donde no solo no se victimiza, sino que tampoco se sobrevalora o se idealiza. Está en el lugar justo, en el que corresponde: es muy fácil caer en lugares comunes o estereotipos.
A: En el mundo en general, incluido Europa y España, se vislumbra un avance de las ultra derechas demagógicas y populistas. Eso pareciera responder a la eterna vigencia de obras como Ricardo III…
B: Es el fuerte de su estructura narrativa: el poder y la política nos dan mucho material para trabajar la ficción. Hay algo muy atractivo cuando vemos a dos seres humanos negociando. No está bien o mal en sí mismo: solo hay que ver si juega hacia el bien de alguien o se da por otros intereses. Ricardo muestra algo muy vil del ser humano: el ultra narcisismo ciego, algo muy actual. Esto también sucede en el terreno artístico: la sobrevaloración de uno mismo, el “yo puedo solo, no necesito a nadie”. A la larga, eso te deja solo en serio.
A: Al igual que las ultraderechas, Ricardo adelanta todo lo que va a hacer…
B: Hitchcock decía que, en una película, tenías que contar todo en la primera escena y después hacer lo que quieras. Actualmente pareciera no haber una conciencia acerca de las consecuencias: está todo demasiado ficcionalizado. Es la lógica del sacrificio: “había que hacerlo”, “estábamos en una fiesta”… ¡Que nos inviten, al menos! (risas).
LA RUIDOSA ACTUALIDAD DE RICARDO III
A: Cuéntanos algo acerca de la puesta de La verdadera historia de Ricardo III. Es una versión libre que juega en distintos planos ¿Cómo fue trabajar en ella?
B: Calixto trabaja con algo muy vivo, viene de una idea de teatro muy performático, dado que él viene del mundo de la ópera, es un regisseur. El teatro que propone está en movimiento, no respeta las entradas y salidas. Todos los personajes están en escena todo el tiempo. Hay momentos donde el actor no está ni dentro ni fuera, habita una especie de limbo y luego entra a escena como tal. Exige mucha concentración. En el momento anterior a la acción hay mucha libertad: dentro de la partitura se puede improvisar. Es algo que no está terminado de cocer, se termina de hacer en cada función: está siendo.
A: ¿Cuál es el papel del ámbito forense de la obra?
B: Parte de un hecho real documentado: en Inglaterra se encontraron los huesos del verdadero Ricardo III en un estacionamiento, ese es el puntapié inicial de la obra. El cuerpo forense interviene muy especialmente al principio y hacia el final: el director unió los dos mundos.
A: La puesta tiene un costado bastante lúdico, ¿no?
B: Sí, el director propone algo muy de lo lúdico y eso es lo que a mí más me gustó de su trabajo. Es un director muy libre, muy juguetón, de ir a lo primitivo, a los impulsos, trabaja mucho con la imaginación.
A: La obra cuenta con una especie de Dream Team, de actrices y actores muy experimentados ¿Cómo ha sido el trabajo con ellos?
Con Ingrid Pelicori, Joaquín Furriel y Luis Ziembrowski ya había trabajado. También había hecho algo para Teatro x la Identidad con María Figueras, cuando éramos muy chicas. Fue muy armónico el trabajo: las piezas se fueron acomodando naturalmente en su lugar. Cada uno tiene su momento, su monólogo. Son colegas a quienes respeto un montón y a quienes he visto mucho trabajar, aprendo de ellos y disfruto de los ensayos: me gusta ver sus escenas, me involucro.
RECONOCIMIENTOS Y ACTUALIDAD
A: Recientemente te han reconocido los premios María Guerrero y ahora estás nominada a un Trinidad Guevara, ambos por tu trabajo en Clandestina ¿Sirven para tomar impulso?
B: No trabajo para los premios ni los pienso como el resultado de algo que salió bien o mal. Estoy muy concentrada en el hacer: me preocupa que funcione lo que hago. Dicho esto, celebro el reconocimiento no sólo a mi trabajo sino al trabajo en equipo, es reconfortante. Sobre todo, si se tiene en cuenta que en el teatro oficial hicimos únicamente 17 funciones, que es muy poco: nos dieron una temporada cruelmente corta. Luego la llevamos a Espacio Callejón: habrán sido unas 50 más.
Para finalizar, últimamente se te ha visto más en el ámbito teatral que en el audiovisual ¿A qué se debe?
Está todo parado. La situación argentina es muy compleja en relación a lo audiovisual: se cortaron todas las ayudas, me preocupa mucho. También sucede que en un momento hacés muchas películas, luego no hacés ninguna, luego pasás al teatro. Es decir, es todo transitorio; la vida del actor es totalmente budista, no hay días iguales a otros ni meses iguales a otros. Hay que convivir con la incertidumbre de la mejor manera: si te angustia, dedícate a otra cosa.
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